La gente me pregunta a menudo cuándo supe por primera vez que quería crear mi propia marca de belleza. La verdad es que no hubo un único momento revelador. Ocurrió de forma natural, mucho antes de que supiera realmente lo que significaba el emprendimiento.
Cuando tenía diez años, aparté mis juguetes y llené mi cuarto de juegos con tarros, pigmentos y demasiadas muestras de gloss labial. Mezclaba texturas, jugaba con colores y empecé a vender pequeñas creaciones a mis compañeros de colegio. No pensaba que estaba «construyendo un negocio» porque me estaba divirtiendo. A medida que seguía «jugando», me obsesioné con crear algo hermoso que hiciera que la gente se sintiera más segura de sí misma. Era pura curiosidad, y el comienzo de una vocación.
A medida que crecía, esa curiosidad se convirtió en un objetivo. A los trece años, empecé a enviar correos electrónicos a agencias creativas, laboratorios y proveedores. No tenía contactos, ni conocimiento del proceso, solo una idea que no podía ignorar. Me presentaba simplemente como Sophia y contaba mi historia con pasión. La gente escuchaba, y esa experiencia me enseñó algo invaluable: cuando hablas con convicción, la gente percibe potencial, no edad.
Aprendí rápidamente que mi pasión venía acompañada de presión. Equilibrar el colegio, el desarrollo creativo y la construcción de la marca era intenso. Algunos días parecían glamurosos, otros, imposibles. Me enfrenté al rechazo de personas que pensaban que era demasiado joven para ser tomada en serio. Hubo noches largas, retrasos en la producción, cambios de diseño e innumerables momentos de duda.
Pero cada desafío reforzó la misma verdad: si algo sigue llamándote, es porque está destinado para ti.
El emprendimiento está romantizado, especialmente en la industria de la belleza. Lo que nadie te cuenta es cuánta resiliencia requiere, la paciencia necesaria y la disciplina para mantenerte inspirada cuando las cosas no salen según lo planeado. He llegado a aprender que también había belleza en esa lucha, con cada obstáculo que superaba ayudando a dar forma al ADN de UNICOSMETICS. Construir esta marca ha sido la experiencia más emocionante y humilde de mi vida.
He aprendido que el propósito no espera permiso y que no necesitas tenerlo todo resuelto, solo necesitas empezar. Cada pequeño paso importa: un correo electrónico, un boceto, una nueva idea, un error que te enseña algo, y así es como los sueños toman forma. UNICOSMETICS no es solo gloss; es una mentalidad. Se trata de mostrarte tal como eres, dar ese primer paso y ser lo suficientemente valiente como para seguir adelante. Quería crear productos que se sintieran naturales y empoderadores, pero también una marca que reflejara mi creencia de que la confianza se construye, no se nace con ella. A cualquiera que esté leyendo esto y sienta que es demasiado joven, demasiado inexperto o tiene demasiado miedo, no esperes. Tu visión no necesita aprobación; solo necesita compromiso. Empieza donde estás, con lo que tienes. El momento nunca será perfecto, pero tu propósito siempre llegará en el momento justo.